domingo 25 de octubre de 2009

Nacho Vegas en concierto

Genial y redondo directo del señor Vegas en el auditorio Victor Villegas hace 2 semanas. Si ya iba con las expectativas altas, todo el grupo se encargó de estar soberbio, desde Manu Molina en la batería hasta Abraham Boba en el piano y acordeón. Puntualidad máxima, sonido cojonudo (y más estando a 1 metro de los altavoces del escenario XD) y casi 2 horas de climax musical.

Y un repertorio muy completo:

1-La plaza de la soledá
2-Canción de Palacio #7
3-Crujidos
4-Detener el tiempo
5-Que te vaya bien, miss carrusel
6-Maldición
7-Gang-Bang
8-Nuevos planes, idénticas estrategias
9-Va a empezar a llover
10-Dry Martini S.A

11-Dias extraños
12-El hombre que casi conoció a Michi Panero
13-Ocho y Medio
14-Morir o Matar
15-Perdimos el control



Talking Heads - Remain in light


Una de las bandas más influyentes de todos los tiempos son los TALKING HEADS, ejemplo arquetípico de banda nueyorquina de rock intelectual y esnob. Y mucha de su importancia se concentra en este disco, que recoge la quintaesencia de los años ochenta pese a haberse publicado precisamente en el primer año de esa década. "Remain In Light" es un pórtico de entrada ideal a aquella extraña época y a su confusa, ecléctica, borrosa música. En este álbum se anticipa mucho de lo mejor y de lo peor de aquellos años. Aquí tenemos la semilla de mucha de la música de baile que poco a poco se fue consolidando: acentuando el volumen del bajo y de la percusión, obsesión por el sonido puro y perdiendo protagonismo la voz y los instrumentos solistas.

La compleja y fascinante arquitectura interna del sonido de "Remain in Light" contiene una gran influencia de los ritmos africanos. Especialmente en "Born Under Punches", "The Great Curve" y "Once In A Lifetime". El funk pop febril que había caracterizado a los Heads desde sus comienzos con "Psycho Killer" hasta "Fear Of Music" aún encuentra su versión más refinada en cortes irresistibles como "Crosseyed And Painless" o "Houses In Motion". Y la larga mano de Eno se nota al final del disco: en las densas atmósferas de sintetizadores creadas para la esquizofrénica "Seen And Not Seen" y la más contemplativas y étnica "Listening Wind" y la oscura "The Overload"

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Vitalic - OK Cowboy


Vitalic no es un visionario ni un transgresor. Tampoco un innovador. En su lugar, trabaja con melodías muy sencillas y se encarga de darles una esmerada producción que se va descubriendo a cada nueva audición. Su principal mérito es el de conseguir una electrónica para todos los públicos, y se consagra como una entidad capaz de crear música fácilmente accesible sin renunciar a la calidad.

"OK Cowboy" recupera antiguos éxitos e incluye nuevas propuestas para aglutinar en un formato muy accesible el universo sintético y artificial del autor. Las canciones completas se codean con experimentos sonoros más o menos machacones en una diversidad de sonoridades que van de lo más ligero a los ritmos más reiterativos, sin abrir nunca las puertas a la electrónica más dura.

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jueves 18 de junio de 2009

Family - Un soplo en el corazón


A pesar de la gran acogida que tuvo el disco -casi toda la prensa musical de la época lo catalogó como el mejor disco del año 1994- Family no hizo promoción del mismo y sus presentaciones fueron nulas.  El grupo consiguió con “Un Soplo en el Corazón” asentar el desprestigiado tecno-pop español, sin que nadie haya podido alcanzar, de nuevo, un resultado tan perfecto.

Un Soplo En El Corazón con el correr de los años sería reconocido como uno de los mejores álbumes de la década de 1990, según varias encuestas y listas de la época. Además de ser uno de los álbumes que darían origen al Sonido Donosti. 

viernes 22 de mayo de 2009

Top películas

1. La Naranja Mecánica, Stanley Kubrick (1971)


2. El Padrino II, Francis Ford Coppola (1974)

3. 12 hombres sin piedad, Sidney Lumet (1957)

4. Lost in translation, Sofia Coppola (2003)

5. Taxi Driver, Martin Scorsese (1976)

6. Fargo, Joel & Ethan Coen (1996)

7. El show de Truman, Peter Weir (1998)

8. Toro Salvaje, Martin Scorsese (1980)

9. Kill Bill, Quentin Tarantino (2003)

10. Ex Drummer, Koen Mortier (2007)

11. Psicosis, Alfred Hitchcock (1960)

12. Matar a un ruiseñor, Robert Mulligan (1962)

13. Mystic River, Clint Eastwood (2003)

14. Al final de la escapada, Jean-Luc Godard (1960)

15. Stalker, Andrei Tarkovsky (1979)

16. Paris, Texas, Wim Wenders (1984)

martes 12 de mayo de 2009

Grandes planos secuencia de la historia del Cine

Ya sea por simple necesidad del director a la hora de rodar de un golpe una escena dividida en varios escenarios o por un impulso de llamar la atención con una espectacularidad a veces desmesurada, casi cualquier cineasta que se precie ha de tener en su filmografía cierta cantidad de planos secuencia donde se refleje de cara a la galería esa pericia tras la cámara, a la hora de planear y montar coreografias de gran complejidad. Y digo de cara a la galería porque no por un bonito travelling lateral de 5 minutos que realice X director ya va a ser mejor que Y, que filma usualmente mediante planos estáticos y cortos, pero si que se llevará mayores ovaciones X por parte del público masivo, ya que el trabajo tras la cámara en el primer caso es visualmente más palpable y reconocido, siempre y cuando haya talento detrás de la steady cam, como ocurre en la pequeña lista que voy a incluir, de planos secuencia insuperables, inmejorables e inigualables:

1 - La Condena, Bela Tarr

En este filme del cineasta húngaro, lleno de silencios en todo momento, de frias escenas donde la monotonía y el ritmo sosegado llenan cada plano, y donde la música brilla por su ausencia, de repente aparece la majestuosidad hipnotizante de esta escena recorriendo las miradas perdidas y hundidas de la gente, las paredes mojadas por las gotas de lluvia y el sentimiento de nostalgia y abandono que pocas veces se ha plasmado mejor.

2. Sed de Mal, Orson Welles

3. Kill Bill vol.1, Quentin Tarantino

4. Uno de los nuestros, Martin Scorsese

sábado 14 de marzo de 2009

Sufjan Stevens - Illinoise


Barroco en muchos casos, y a su mayor gloria por ello, a pesar de su ambición de mosaico histórico y geográfico, en el marco de una americana en sonido y letras lustrosa, abigarrada y casi excesiva, el propio Stevens no desaparece del todo y por momento parece ser el único hilo conductor posible. Si en la inconmensurable “John Wayne Gacey, Jr”, el retrato del mítico asesino en serie encuentra un momento de conexión asombroso en esa valiente última estrofa ( “En mi mejor conducta/ En realidad soy como él/ Busca debajo de los suelos de tarima/ Los secretos que he escondido” ), en el momento más excesivo en sonido del disco, “Chicago”, ese insistente “He cometido un montón de errores en mi vida” , se convierte en un mantra que levanta el nervio del disco y lo eleva a las alturas en las que permanece en el recuerdo, como un poso de buen vino.


Stevens es, además, y como no le queda más remedio que ser, un astuto zorro, un amable tramposo. A “Chicago” le sucede “Casimir Pulaski Day”, adornado con un banjo tañido sin alardes, dejando caer ese susurro de voz solista y los coros con casi abandono y languidez, haciendo que la entrada susurrante de unas mínimas líneas de trompeta tengan tanta presencia como todo el montaje de “Chicago” en una canción que, en realidad, contiene mucho más drama. Son innumerables los, tal vez, legítimos trucos de este estilo que va dejando Stevens desperdigados por el disco, construyendo así el método que ha terminado por legitimar su aparente locura. Sólo así se explica que títulos imposibles como “The Predatory Wasp of The Palisades Is Out To Get Us!” se alíen con melodías como las que lo adornan y orquestaciones como las que a su vez la interrumpen, para que el conjunto sobreviva tanta sospecha de posmodernidad revenida.

Desde este segundo paso, y con la incerteza que en realidad nos debe asistir ante estas cosas, todo parece indicar que en realidad estamos asistiendo con este disco al comienzo de una quimera. Glorioso viaje, probablemente, a ninguna parte. Y esos son los mejores.

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The last shadow puppets - The age of the understatement


Frescura, fuerza y belleza pop son las primeras palabras que se dibujan en el momento que está sonando "Standing Next to Me", uno de los hits del álbum The Age of the Understatement, de The Last Shadow Puppets, y ahora ya del colectivo indie pop. El disco pasa armónicamente de canciones de ritmo trepidante, como "The age of the understatement" o "Only the truth", a las más melódicas "My mistakes were made for you", así como las magistrales "The meeting place" y "Time has come again", que cierran el disco. 

The Last Shadow Puppets beben de aquellas bandas precursoras que, superada la mitad de los años 60 se atrevieron a introducir arreglos de cuerda, como las canciones del Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. De hecho, a pesar de las raíces beben de hace cuatro décadas, algunas de sus canciones hacen recordar que hay cosas que pueden reinventarse en pleno siglo XXI.

Nacho Vegas - Desaparezca aquí


Todo comienza con la introductoria Maravillas de la condición humana, que termina marcando, de manera consciente o no, el desarrollo del disco. No por sus guitarras pesadas y tortuosas, sacadas de las raíces del western más profundo, sino por esa única frase que se repite en sus apenas dos minutos de duración: “Todo el mundo fantasea con una muerte dramática”. Y así es, la muerte está muy presente en Desaparezca aquí: el protagonista de El hombre que casi conoció a Michi Panero prepara su funeral, mientras que en Cerca del cielo (canción de Juanito Oiarzábal) se muestra admiración por la manera en que se enfrenta el montañero a su destino último. Pero quedarse ahí es sólo rasgar en la superficie, y además de las filias y fobias más características del cantautor sobre la existencia y el fracaso, hay aquí una notable evolución (u otro giro de tuerca más) en sus concepciones musicales.

La más llamativa puede ser la aparente festividad que desprenden muchos momentos del álbum, a pesar de la amargura de fondo de los mismos o de la fama de personaje oscuro de Nacho Vegas. Ya sean los aires circenses de la ya mentada El hombre que casi conoció a Michi Panero, los cánticos de taberna de Perdimos el control, la mezcla de ambas cosas en Nuevos planes, idénticas estrategias, la entidad rock de Ella me confundió con otra persona o la épica de Al norte de mí. Otra es que Las Esferas Invisibles han dejado de ser su banda de acompañamiento para ocupar un lugar preeminente a lo largo de todo el álbum. Con una única excepción, Ocho y medio, que con una fabulosa melodía de guitarra acústica -apenas acompañada en un fragmento por una harmónica y una ligera percusión-, nos sumerge en una terrible historia de sentimientos que se evaporan, pasando de la más bella poesía a la más cruda y dura realidad.

Sin duda eso es en lo que Nacho Vegas sí que puede empezar a ser considerado el mejor. En su capacidad para contar historias, de alternar registros, de emplear figuras, de tocarnos con canciones que son mucho más que meros vehículos para edulcorar vidas vacías. Nacho Vegas se enfrenta a sus miedos, dudas y esperanzas, y nos permite acompañarle y golpearnos contra los mismos muros, seguirle y soñar junto a él. Y una vez que terminan los brillantes arreglos y emotivos instrumentales de La noche más larga del año, lo que queda es la impresión de acabar de escuchar una obra maestra contemporánea, de ésas que nos acompañarán cuanto menos mucho tiempo. Lo que no es poco en estos trágicos tiempos que nos ha tocado vivir.

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domingo 1 de marzo de 2009

Arctic Monkeys - Favourite worst nightmare


Después de aquel  bombazo que supuso aquel "Whatever people say I am, that's what i'm not", no estamos ante el segundo disco más esperado de la década, ni nos lo han vendido como tal. Arctic Monkeys no necesitan disfrazarse de nada, ni presumir de actitud o ser los más cools; ni tampoco destrozan hoteles o agraden a la prensa. Son los mismos cuatro chavales (exceptuando al bajista Nick O’Malley, sustituto de Andy Nicholson) de veintipocos años que a base de buenas canciones y directos cada vez más redondos, se han hecho un hueco entre los grupos más prometedores del momento. Todo ello, en parte gracias a su calidad contrastada, la humildad en sus poses y porqué no decirlo, al favor de una prensa cada vez más ávida de nuevos iconos que enarbolen un tipo de rock que comenzaba a mostrar ciertos signos de estancamiento.

Entonces… ¿Cuál es el misterio de este Favourite Worst Nightmare?, pues ninguno. Está realizado con los mismos ingredientes que los de su antecesor, la misma chispa, urgencia punk y contundencia heredada de The Clash, The Jam, The Libertines o los primeros Strokes. Un álbum cuyas canciones quizá no tengan el impacto de su primer disco, o que nuevamente vuelvan a adolecer de la falta de estribillos memorables, pero que son tan efectivas y contagiosas como aquéllas.

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